lunes, diciembre 01, 2008

Déjà Vu

Conduzco sin prisas y pese a ello llego temprano. Me inundo de recuerdos al cruzar de nuevo la barrera invisible de ese mundo olvidado que abandoné hace algún tiempo, y cuándo aparco y pongo el pie en el frío asfalto, me quedo congelado durante un par de segundos en los que observo el familiar paisaje, que se mantiene tan igual, tan diferente, tan oscuro y vacío a estas horas del día.
Sin rumbo, empiezo a caminar ligero, subo algunas escaleras, exploro algunos pasillos fantasmagóricos... y voy cruzándome con algunos habitantes de aquél lugar que van apurando su jornada, llevados por sus preocupaciones, por ese trabajo que hay que entregar la semana que viene, por el examen de mañana, por la práctica que no se es capaz de acabar, por la clase que se han saltado un par de veces esta semana...
Y yo, movido por impulsos, acabo plantado frente a la entrada de un edificio en el que pasé muchas y largas horas durante algunos años de mi vida. Fueron unos años que acabaron transformándome completamente y a los que debo una parte importante de lo que sé y de lo que soy.
A veces parece que he querido olvidar aquellos años casi del todo, incluso hasta el punto de que paseando por el lugar, voy temeroso de encontrar algún rostro conocido que me obligue a detener mi paseo furtivo. No quiero hablar con nadie porque aunque parezca extraño, no he vuelto para mantener conversaciones con nadie ni para reencontrarme con el pasado, sino para abrir vistas hacia el futuro y para descubrir un sonriente camino que ha conseguido llamar mi atención.
Tras pasar un instante contemplativo sentado en un aula que ya forma parte del pasado, decido dar por finalizada la visita y me marcho rápidamente por la puerta de atrás, cómo un ladrón inquieto que escapa de la escena de su hurto. Vuelvo a sumergirme de nuevo en la oscuridad del camino, repaso senderos que he recorrido muchas veces, que formaron parte de mi rutina diaria. El frío vuelve a frotarme las manos y la humedad me encoje el corazón. Debo darme prisa, el pasado vuelve a quedar atrás, no dispongo de mucho tiempo y no quiero llegar tarde al encuentro con la verdadera razón que me ha traído hasta aquí.

2 Comments:

Blogger Dr. Flasche said...

el pasado...nunca he creido que el pasado quede atrás. Somos lo que vivimos y hemos vivido...

otra cosa es cómo nos construye, como nos moldea? En este proceso de fabricación es donde se pueden dar las escenas tenebrosas...

7:34 p. m., diciembre 03, 2008  
Blogger Naya said...

David,
tienes razón, el pasado nunca queda atrás, pero sí que podemos apartarlo momentáneamente.

Aunque desde luego, eso no significa que dejemos de ser aquello que vivimos o que hemos vivido.

Y respecto a las escenas tenebrosas de las que hablas... sería tema para otro post.

9:43 a. m., diciembre 05, 2008  

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