lunes, marzo 15, 2010

Lejos como un horizonte

A veces, al caer la noche y sentir el frío de la oscuridad, me detengo para disfrutar con calma de la lectura de algún poema o algún texto que escojo al azar. Benedetti, Machado o Neruda son compañeros habituales en estas cruzadas nocturnas. Esto no es ninguna novedad, pues mis ojos y mis manos han recorrido muchas veces sus versos, que casi siempre me ayudan a sumergirme mejor en lo mas profundo de mi alma y de mi corazón. Acostumbro a hacerlo ya muy tarde, cuando muy poco queda aun despierto en el mundo como para distraerme de mi yo interior.

Suele ocurrir especialmente, que al intentar buscar respuestas en las palabras del montevideano, me encuentro con preguntas que me alejan de cualquier certeza. Y me sorprendo al pensar en lo idóneas que casi siempre son las palabras de este uruguayo universal, que seguirá siendo contemporáneo aun cuando pasen cincuenta años después de su muerte.

Y si no me entienden (cosa probable, lo reconozco) y tal vez quieran intentar entenderme, lean una estrofa del poema "Por qué cantamos", que dice así: Usted preguntara por qué cantamos / si estamos lejos como un horizonte / si allá quedaron arboles y cielo / si cada noche es siempre alguna ausencia / y cada despertar un desencuentro.

Imagen de http://farm4.static.flickr.com

1 Comments:

Blogger Elisabet Perálvarez Torres Num col. 3442 said...

Cuánto entiendo de qué hablas Javi. De alguna manera las palabras de Benedetti llegaron a mi vida para instalarse, me ayudaron en ocasiones a expresar lo que es difícilmente expresable, a sentirme un poco menos sola en mi mar de emociones...
Le sigo leyendo ahora, y sigo creyendo en lo esencial que nos transmite a todos.
Tenía un don.
Y lo sigue teniendo.

Un abrazo!!!!

Me encanta tu blog!!

10:03 p. m., marzo 24, 2010  

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