Etiquetas, detalles, recuerdos...

En cada ciclo emocional hay detalles que nos acompañan y que luego, cuando el tiempo pasa, nos ayudan a identificar y recordar una determinada época de nuestras vidas.
Estos detalles acostumbran a darnos la medida del tiempo que pasamos sumidos en alguna etapa concreta, y prestamos más atención a dichos detalles cuando la etapa en la que nos sumergimos va acompañada de una sensación de decadencia y soberana tristeza. Y dichos detalles no sirven tan solo para dar una medida del tiempo, sino para darnos también "la hora" de nuestros sentimientos e indicar con precisión el color y la tonalidad de nuestro estado emocional. Nos sirven para saber lo que nos pasa y para intuir lo que creemos que necesitamos.
A menudo, dichos detalles quedan grabados en algún recoveco de la memoria y de la propia existencia. Así es como se concentran los materiales de la memoria construyendo los recuerdos y formando la nostalgia.
Últimamente escucho demasiado a Sabina, lo sé. Soy consciente de ello. Me lo han hecho notar muchas personas por activa y por pasiva. Me fascinan las letras del genio de Úbeda y las sensaciones que evocan muchas de sus canciones, aunque a menudo dichas sensaciones sean poco recomendables y vayan acompañadas de un perenne ambiente de derrota. Pero no se preocupen, todo esto acabará pasando y volveré a escuchar a Sabina dentro de lo que algunos considerarían lo “justo y recomendable”, sin excesos.
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